Ambigüedad en el Liderazgo Político


Durante los últimos días, hemos observado, como la dirigencia política se encuentra en una encrucijada que los tiene desacreditados ante sus seguidores, los decepcionados cada día crecen como resultado de una falta de seriedad en dirigentes políticos quienes no son capaces de mantener sus posiciones sino que al contrario, solo piensan en su estabilidad personal, los vemos diciendo hoy una cosa y mañana otra, lo vemos paseándose por diferentes partidos políticos, defienden los derechos humanos y luego lideran opresión, defienden la libertad de expresión y luego apoyan el cierre de un medio de comunicación, reclaman diálogo y cuando se les da la oportunidad no asisten al diálogo.


Asimismo, reclaman participación para elegir a las nuevas autoridades del Tribunal Supremo de Justicia, Consejo Nacional Electoral, Procurador, Contralor y luego no asisten a la convocatoria, salen apoyando posiciones políticas y luego abandonan a los responsables si las cosas salen mal, critican la corrupción y se les nota lo abundante, critican al gobierno pero no presentan propuestas para gobernar, apoyan a los radicales y luego declaran que no tienen nada que ver con ellos, son autocríticos a sus partidos o jefes políticos y luego dicen que no dijeron nada, prometen de todo y cumplen poco, declaran que la permanencia en el poder no es buena y tienen años en cargos de dirección dentro de sus partidos políticos, asumen cargos gerenciales en los cuales no se encuentran preparado, son pocos solidarios con los compañeros en problemas, son políticos pero les fastidia escuchar a los ciudadanos, hablan de Dios pero solo se acuerdan de él cuándo tienen un problema, son pocos tolerantes ante las críticas que reciben, olvidan muy rápido sus compromisos, solo visitan a los electores en épocas de elecciones y los abandonan cuando son elegidos, son tan ambiguos que son capaces de traicionar para salvarse ellos.

En Venezuela, hacen falta dirigentes preparados para cumplir su rol en la sociedad, para lograrlo se deben tener ciudadanos conscientes para elegir, no solo hacen falta las intenciones, sino que deben concretarse en acciones, es el momento de evaluar el trabajo de la dirigencia política y aquellos que se merezcan el respeto, admiración por su labor, deben ser reconocidos, pero aquellos que ni cuentas rinden, que no se sabe de su labor, de sus acciones, de sus logros, no deben ser reconocidos.

Afortunadamente en este país, talento humano es el que sobra, ya es el momento de que la sociedad civil sea protagonista de sus acciones y sea tomada en cuenta para asumir cargos de representación popular, los partidos políticos asfixiados por no contar con una dirigencia política de altura se verán obligados a buscar representación en la sociedad civil (aquella que solo buscaban para conseguir votos en épocas de elecciones).

Para hacer política con “P” mayúscula se necesitan dirigentes políticos serios, responsables, preparados, trabajadores, tolerantes, visionarios, que tengan claro sus responsabilidades, no se puede seguir siendo dirigente político para sus beneficios, se debe respetar a los electores, los choques ideológicos no pueden atentar con la calidad de vida de los ciudadanos, estamos a tiempo de salvar todo, estamos a tiempo de convertirnos en un país competitivo, innovador y para lograrlo necesitamos a una dirigencia política preparada y a unos ciudadanos comprometidos.

“Los políticos tímidos e interesados se preocupan mucho más de la seguridad de sus puestos que de la seguridad de su país”, Thomas Macaulai.

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